Capítulo II
El temple sin la prisa.
Bóveda viste a mujeres que no necesitan probar nada. Su ambición es serena; su presencia, permanente. La prenda es extensión de una decisión ya tomada.

Tres versos
Cortes limpios que dejan hablar a la mujer que los habita. Silueta arquitectónica, mano ligera.
Cashmere de dos hebras hilado en Guanajuato. Peso justo, caída larga, calor que no pesa.
Piezas construidas para diez años, no diez usos. Costuras reforzadas, forros de seda, botones de nácar.
No se viste para ser mirada.
Se viste para verse a sí misma.